Salí de mi casa, aun un poco triste, tome el primer bus que divise. Me baje a cuadras de mi destino, camine y camine pensando. Llegue y golpee la puerta, mi casi hermano abrió lo salude cariñosamente, hace tiempo que no me encontraba con el… hablamos por largo rato y terminamos mejor de lo que había pensado…
Luego me fui a la habitación donde suelo dormir cuando estoy de visita, me eche en la cama pensando y pensando, mire el techo, las paredes, metí la mano al bolsillo y saque mi celular, comencé a ojear mis contactos uno por uno, me detuve en uno en especial, vacilé un momento y luego marque. Espera hasta que contestara…
El: Alo?
Ella: Si, ¿Quién es?
El: Soy yo.
Ella: Ah… si… Hola… ¿Cómo estas?
El: Si, bien… ¿Y tu?
Ella: Muy bien, tomándome un café… -Mientras miro a la camarera que le servia el café- Gracias. –Sonrió-… y… ¿A que se debe tu llamada… tan inusual?
El: Es que… te he extrañado…
Ella: -Sonríe- … No quiero ser plato de segunda mesa hoy.
El: ¿Por qué lo dices?
Ella: ¿No es extraño que me llames cuando no estas presumiendo acerca de tu novia?
El: Yo… ya termine con ella… me tenía arto.
Ella: ¿Y por eso me llamas?
El: Es que… contigo es diferente, no eres como las demás, no se que me pasa contigo.
Ella: Oh… pero es fácil, siempre que tu estas mal, nos encontramos.
El: ¿Crees eso?
Ella: Siempre ha sido así.
El: Puede que tengas razón… Entonces… ¿Vendrás?
Ella: -Le da el ultimo sorbo a su café- … mmm… -dudo un momento- … Esta bien. ¿Nos vemos donde siempre?
El: Si…
Ella: Te llamo cuando vaya llegando.
El: Esta bien.
Ella: Adiós.
El: Adiós.
Colgué, cerré los ojos y espere a que llegara.
Un Minuto...
Hace 17 horas
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