Escupí al cielo y dije “Nunca más”, y seguí caminando por la larga y angosta calle, subí un poco más el cuello de mi abrigo hacia mucho frío. Llegue al paradero me senté, metí las manos a los bolsillos y los registre… “Mmm… saque la mano y con ella un cigarrillo, le faltaba un pequeño pedazo que se había disuelto en mi bolsillo “Genial, lo que me faltaba”, busque y busque sin hallar mi encendedor. Luego recordé que se lo arroje a esa estupida de mi ex cuando discutíamos… “Perra…”. Mire a los dos lados del paradero esperando ver a alguien, pero no había nadie. “Genial…”, me eche en el paradero de brazos cruzados. Minutos después una mujer muy guapa se sentó a mi lado… “Disculpa… ¿Tienes fuego?. Ella se volvió para mirarme y dijo “Si… claro esta por aquí!”, saco de su bolso un encendedor, me lo paso, lo tome y encendí mi cigarro… “Gracias…” le dije al momento que se lo devolvía. “De nada…” sonrió. Paso el rato y aun no aparecía el bus solía tardarse siempre, pero como mi día no había sido el mejor no todos no me extrañaba en lo absoluto que no pasara. Mire a la chica sentada a mi lado maquillándose. “¿Para que te maquillas tanto si así te ves muy guapa?”, le pregunte. “Oh!, gracias…” dijo ella sonrojándose. Y ahí me pareció que mi suerte había cambiado. Entonces empecé a hablar con ella. “¿Adonde te diriges?, y ¿vas tarde?, ¿tomas siempre el bus aquí?, Oh!... gracias por el cigarro”… fumamos las dos y empezó a preguntar cosas mas intimas sobre mí, cuando estaba empezando a sentirme cómoda, llegó el bus. Apague mi cigarrillo y subí detrás de ella, nos sentamos juntas, y seguimos conversando, “Y… ¿eres así de hace mucho?, Oh… ya veo, Y… tienes… ya sabes… ¿Pareja?... Oh… si ya veo… si tienes razón… yo también”. Me miró y se quedo callada por un momento. Luego dijo “vivo a unas cuadras mas… ¿Quieres pasar a tomar algo?”. Sin pensarlo dos veces acepté. “Es aquí…” dijo ella así que nos levantamos y nos bajamos del bus. Caminamos hacia unos apartamentos, subimos las escaleras, ella saco las llaves de su bolso y abrió la puerta, entre detrás de ella. Me invito a tomar asiento y obedecí enseguida. Fue a la cocina y me gritó “¿quieres un café?...”, “si, gracias…”. Espere un momento y llegó con dos tazas con café… “¿Cuántas de azúcar ?” me preguntó. “Dos… por favor” le respondí. Me sirvió dos cubos de azúcar, lo revolví y empecé a beber lentamente… “Y… ¿En que estábamos?, empezó ella. “Emh… en… ah si!... me estabas contando que”… y seguimos hablando hasta que se acabo el café… ¿Quieres otro? Me preguntó. “No, gracias”… No me di cuenta cuando se abalanzó sobre mi y empezó a besarme, nos e si fue gracias al café o que quería pasarlo bien que reaccioné mas rápido de lo normal, nos fuimos a su habitación, nos tiramos en su cama y seguimos… la noche paso rápido pero aun así no me quejó.
Al otro día desperté, mire el reloj y dije “lo volví a hacer…”.
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